Bajo la sombra de los árboles en Puerto General San Martín, un escenario que remite a la mística militante del peronismo de base, Máximo Kirchner lanzó una definición que busca sacudir el tablero interno de la oposición. Para el legislador, la construcción de un «frente anti-Milei» es una respuesta insuficiente y peligrosa que repite errores del pasado reciente, como los que marcaron el origen del Frente de Todos. Consideró que el peronismo debe presentar un modelo alternativo al de Milei que tenga identidad propia.
Su tesis es clara: no basta con amontonar voluntades detrás del espanto que genera el actual modelo económico; el desafío reside en articular una propuesta que devuelva la previsibilidad al salario y la dignidad a la vida cotidiana, evitando el reduccionismo de querer destruir al adversario sin tener un plan de gestión sólido para el día después.

Esta visita a territorio santafesino no es azarosa ni meramente protocolar. Kirchner recorrió rutas deterioradas por la falta de mantenimiento nacional y escuchó de primera mano el impacto que la caída del consumo y el aumento de los alquileres están teniendo en una de las provincias que motoriza la economía argentina. En este contexto, el diputado rescató un proyecto de ley que propone la creación de un mecanismo de devolución de retenciones a las provincias, inspirado en el antiguo Fondo Sojero.
La iniciativa busca que Santa Fe recupere cerca de 190 millones de dólares, fondos que, según su visión, deberían servir para sostener los sueldos de docentes y policías, independientemente de que hoy la provincia esté gobernada por un signo político diferente al suyo.

El análisis del líder de La Cámpora también se detuvo en la psicología del votante actual. Con un tono que evitó la confrontación directa con el ciudadano, interpretó que el apoyo a la gestión libertaria nació de un enojo legítimo y una ilusión que el peronismo no debe intentar «romper a patadas», sino comprender desde la empatía.

Al reconocer que el militante hoy sufre las mismas carencias que cualquier trabajador para pagar el boleto o el supermercado, Kirchner intentó trazar un puente hacia el 2027, planteando que la reconstrucción del movimiento debe basarse en la capacidad de generar ideas nuevas y no simplemente en esperar el fracaso del otro para volver al poder.

