El Gobierno de Córdoba ha decidido tomar las riendas de la educación técnica para evitar que el recorte de partidas federales paralice la formación profesional en la provincia. Durante un acto oficial, el gobernador Martín Llaryora confirmó la puesta en marcha de un fondo específico diseñado para garantizar el funcionamiento de los talleres, la actualización tecnológica y el mantenimiento edilicio de estas instituciones. Bajo la premisa de que «las escuelas técnicas necesitan ser sostenidas y no desfinanciadas», el mandatario subrayó que estos centros son el motor del ecosistema productivo cordobés.
El anuncio se produce en un momento de tensión entre las provincias y el Ejecutivo nacional por la suspensión de programas de financiamiento educativo. Para Llaryora, la educación técnica no representa un gasto, sino una inversión directa en la industria, la agroindustria y los servicios tecnológicos locales.

El nuevo fondo busca asegurar que los alumnos no pierdan horas de práctica por falta de insumos o deterioro de maquinaria, elementos críticos en una formación que requiere estar a la vanguardia para insertarse en el mercado laboral actual.

Además de los recursos económicos, la medida refuerza el modelo de gestión provincial que apuesta por la vinculación entre el sector público y privado. El gobernador enfatizó que, ante la retirada de la Nación en el apoyo a estas modalidades, Córdoba utilizará recursos propios para «blindar» el conocimiento técnico.

Con esta decisión, la provincia busca consolidar su autonomía en materia educativa y enviar una señal clara: el desarrollo industrial de la región depende de la calidad y la continuidad de sus escuelas técnicas.

