La incertidumbre sobre el foco inicial del brote de hantavirus que sacude al turismo antártico ha movilizado a las máximas autoridades sanitarias del país. Especialistas del Instituto Malbrán viajarán a Ushuaia para realizar una investigación epidemiológica de campo, con el objetivo de recolectar muestras ambientales y analizar la fauna local.

La misión técnica es crucial para determinar si la cepa «Andes» fue contraída por los tripulantes durante su estadía en el puerto fueguino o si existió un vector (roedores) dentro del propio crucero antes de zarpar.

Hasta el momento, el Ministerio de Salud de Tierra del Fuego sostiene que no hay evidencia de circulación del virus en la población local ni reportes de casos en residentes. Sin embargo, la capacidad de la cepa Andes para transmitirse entre humanos obliga a los científicos a reconstruir minuciosamente la «ruta del contagio».

El equipo buscará identificar si hubo contacto con roedores en depósitos de suministros o si el brote se disparó por un caso primario no detectado que luego se propagó entre la tripulación y los pasajeros en el confinamiento del buque. Los resultados serán determinantes para los protocolos de bioseguridad del puerto más importante del continente para el turismo de expedición.

